En una era donde ver ya no basta para creer, los deepfakes se han convertido en una de las tecnologías más disruptivas de la era digital. Desde vídeos virales hasta estafas financieras, la inteligencia artificial (IA) es capaz de crear contenido hiperrealista que puede engañar incluso al observador más atento. Entre los muchos consejos que circulan por internet para detectar estas falsificaciones, un método se ha vuelto viral: la «prueba de los tres dedos». Pero, ¿qué tan fiable es realmente? Analicemos primero qué son los deepfakes, cómo funcionan y si trucos sencillos como la prueba de los tres dedos pueden distinguir realmente entre lo real y lo falso.
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