Todo comienza con el sueño y la visión de tener un lugar al que llamar tuyo, sin tener que preocuparte por alquileres mensuales ni por caseros molestos que a veces pueden ser demasiado exigentes. Esa búsqueda de libertad te lleva a decidir construir tu propia casa, y necesitas un lugar donde construir la casa de tus sueños. Ahí es donde intervienen los ayuntamientos de cada ciudad y zona rural, para venderte el terreno donde construir. Con la inestabilidad de nuestra economía, si las cosas no salen según lo previsto, puedes tener el dinero para comprar el terreno, pero pronto te darás cuenta de que no ganas lo suficiente para construir una casa, y la ley no permite la reventa de terrenos sin desarrollar a menos que seas un promotor inmobiliario con licencia. Si no desarrollas durante un período determinado, tu terreno es confiscado sin compensación. Veamos qué sucede realmente.
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